AULLIDO

AULLIDO

Editorial:
ANAGRAMA
Año de edición:
Materia
Poesía experimental
ISBN:
978-84-339-7104-3
Páginas:
96
Encuadernación:
Rústica
$450.00 MXN
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Aullido y otros poemas fue el primer libro de Allen Ginsberg, y produjo una conmoción que cambió para siempre una parte de la poesía norteamericana, la que no se inscribe en la caverna o la frialdad académicas. Ya antes de que apareciese publicado era un poema famoso que se pasaba de mano en mano o se recitaba como se podía a partir de alguno de los cincuenta ejemplares en multicopista que hicieron en la galería Six, cuando aún no existían las fotocopias. La cosa había empezado en dicha galería de San Francisco donde, el 7 de octubre de 1955, varios poetas como Gary Snyder, Kenneth Rexroth y Philip Lamantia hicieron una lectura pública en versos. Allen Ginsberg tomó su Aullido e hizo toda una performance en la que dio a conocer su forma de representar la poesía con cánticos, melopeas, llantos, gritos y lamentos que subrayasen claramente sus versos apocalípticos de denuncia total de una forma adocenada de vivir y proclamasen un modo nuevo de hacer literatura totalmente sincera y auténtica, dejar fluir la «escritura de la mente».

A partir de esa noche, la voz se fue corriendo, los medios de comunicación se fijaron en él, lo fueron convirtiendo en una figura famosa y él aprovechó para promocionar a sus amigos y colegas de credo literario: el lanzamiento de la Generación Beat. De hecho, en su versión impresa, Aullido y otros poemas acabó dedicado, además de a Carl Solomon, un amigo poeta recluido en un manicomio, a los escritores Jack Kerouac, William Seward Burroughs y Neal Casady, el héroe que emerge detrás de todos ellos.

El verso inicia de Aullido es probablemente el más conocido de todos los escritos hasta el día de hoy: «Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura.» No es nada raro: Aullido es un largo poema, entre épico e imprecatorio, que pasa revista a las injusticias y carencias de una sociedad acomodada y egoísta como la norteamericana de la posguerra mundial y protesta dolorida y airadamente contra los horrores individuales que sufren quienes no pueden o no quieren competir por la ficción de una felicidad proclamada oficialmente.

Aullido alza una voz distinta que zarandeó las conciencias y que consiguió hacerse oír. El poema se ha citado hasta la saciedad, se ha traducido a decenas de idiomas y Lawrence Ferlinghetti, el poeta beat que lo publicó en su City Lights Books, la editorial de San Francisco, declara llevar impresos casi un millón de ejemplares desde que apareciera la primera edición en 1956.

Pero no todo fue un camino de rosas. Ferlinghetti fue detenido, acusado de promover la obscenidad por dar cobijo a Ginsberg y sus lecturas, y el libro estuvo prohibido durante un año, hasta que en 1957 ganó el juicio al considerar el juez que el libro tenía un probado interés artístico y social. El juicio, como suele suceder siempre en estos casos, sirvió para aumentar su popularidad que le ha convertido en una de las figuras literarias más conocidas, y a su poema en uno de los más leídos de toda la historia. Un clásico, si la palabra clásico puede aplicarse a Ginsberg, que se partiría de risa ante la idea.