MÉXICO, IDENTIDAD Y RUPTURA

MÉXICO, IDENTIDAD Y RUPTURA

Editorial:
FUNDACIÓN TELEFONICA
Año de edición:
Materia
Arte latinoamericano
ISBN:
978-84-89884-45-8
Páginas:
192
Encuadernación:
Rústica
$500.00 MXN
IVA incluido
Disponible en 2 semanas
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Exposicio´n celebrada en la Fundacio´n Telefo´nica de Madrid del 10 de septiembre al 26 de octubre del 2003.

Actualmente se presenta en la Fundación Telefónica de Madrid la exposición titulada México, identidad y ruptura. Conformar un panorama de las artes visuales que se producen en nuestro país a través de tan sólo diez artistas no es tarea fácil. Peor aún si se trata de hilar una propuesta congruente a partir de conceptos tan ambiguos en estos tiempos como son la "identidad" y la "ruptura". Cargada de escepticismo visité esta muestra que, para mi sorpresa, resultó equilibrada y propositiva. La curadora María Luïsa Borrás recurrió a un guión simple y definido, ajeno a los complejos y grandilocuentes embrollos que generalmente encontramos en este tipo de muestras. Su planteamiento ?siguiendo la afortunada sentencia de "menos es más"? consistió en seleccionar a un grupo de artistas cuyo interés confluye en la construcción de una identidad a partir de opciones muy variadas que, de una u otra manera, buscan destacar los contrastes y las contradicciones de nuestra cultura. Todos son originarios del Distrito Federal, con la excepción de Thomas Glassford (Laredo, Texas) y Gerardo Suter (Buenos Aires) quienes viven y trabajan en nuestra ciudad desde hace más de una década.

Yolanda Gutiérrez (1970) y Laura Anderson (1958) basan su trabajo en su íntima relación con el mundo natural de donde extraen referencias conceptuales de valores culturales del pasado. Yolanda hace uso de hojas, varas, piedras, alas de mariposa, semillas, restos óseos de animales combinados con elementos orgánicos como tierra y paja para crear objetos y conjuntos escultóricos cargados de metáforas poéticas. Por su parte, Anderson se ha dedicado a explorar algunas comunidades indígenas en la Lacandona, el Caribe y Sudamérica, por lo que su obra revela cierto carácter etnográfico. En esta muestra presenta una impresionante instalación conformada por tres módulos de repisas de bambú sobre las cuales colocó sesenta y dos "mazorcas" finamente elaboradas con cera y dientes humanos que de lejos semejan los granos de maíz. El trabajo de Paula Santiago (1969) se vincula con el de estas artistas por el uso de materiales orgánicos, aunque Paula va más lejos y utiliza su sangre y su cabello para decorar sus inquietantes trajecitos elaborados con papel arroz.

La desconstrucción de la imagen es otra vertiente representada en esta muestra a través de diferentes propuestas. Víctor Pimstein (1962) ?cuyo trabajo no conocía? me sorprendió gratamente con unos paisajes altamente evocadores, realizados a manera de secuencias en polípticos formados por pequeñas tablas de madera dispuestas horizontalmente en forma irregular. Las imágenes pintadas al óleo dan la sensación de una fotografía fuera de foco, lo que propicia una atmósfera poética y enigmática. Yishai Jusidman (1963), uno de los escasos pintores conceptuales en nuestro país, presenta dos piezas de su serie Narciso Plotter, impresiones de gran formato que representan alteraciones de obras de De Kooning y Velázquez, ejecutadas con el rigor que caracteriza el trabajo de este multifacético creador. De Boris Viskin (1960) se exhiben sus "petates", variaciones pictóricas del consabido diseño del tejido de palma que este artista ha explorado en diferentes materiales y texturas. Siguiendo el léxico abstracto, pero con una carga más conceptual, está el trabajo de Thomas Glassford, inserto entre el neogeo y el neominimalismo.

Maya Goded (1967) es una fotógrafa audaz y comprometida que ha buscado hablar por las mujeres que carecen de voz. Aquí presenta una impresionante serie que documenta la siniestra realidad de las "enyesadas", mujeres que rodean su cuerpo de escayola para no engordar. Gerardo Suter (1957), fotógrafo de formación, rebasa aquí los límites de este medio para crear una instalación multimedia de gran atractivo visual. Lástima que no fue exhibida en un espacio oscuro como me tocó verla el año pasado en el Museo de Zapopan. Para finalizar, menciono con gran entusiasmo el magnífico video de Mónica Castillo, la célebre pintora de autorretratos que seduce con una bellísima secuencia de una bailarina que, a cada paso, vierte pintura de colores sobre su cuerpo, logrando ?dice la autora? "una especie de autorretrato no realmente intencionado". Diez propuestas bien hilvanadas que, en su variedad, dan una idea al público madrileño de la diversidad plástica de nuestro país.