"...Entre la multitud de acepciones que caben en la plástica de Roberto Carrillo sopeso como la más saliente el vaivén entre la multitud y la unicidad. El recorte de lo total en partes, la articulación de partes en historias y la reunión de historias en un sólo fulgor: el conocimiento del cazador, es decir, el pagus o lo (artículo singular y neutro) allende la muralla y la atalaya urbanas. El paisaje. Nunca un paisaje suigéneris, sino la inveterada, inolvidable y compartida visión. Porque los cazadores son manada, y algunos los obligados a la ímproba tarea de añadir la lira —o el pincel— al arco...."