La poesía es una cosa de mamíferos. Y aun así, le suele faltar pelo. Y saliva. Y secreciones. El nombre de la colombiana Fátima Vélez (Manizales, 1985) ha sido un secreto a voces en nuestro país: salvo por algunas revistas, su poesía ha circulado poco, a la vez que es conocida y admirada. Leerla es algo que difícilmente se olvida. Esa manera tan suya de ser y hacer deseo. Esa cadencia tan sudorípara. Esa mirada detenida. Esa apertura. Ser mamífero es también ser cadena alimenticia y sentir impulsos y sufrir y buscar consuelo. La edición que tienes en tus manos es primera en dos sentidos: la primera de la poesía de Vélez en México; la primera de elepress. Las dos son buenas noticias.
Emiliano Álvarez