RAY SMITH. TRAS UNA MUERTE EXQUISITA

RAY SMITH. TRAS UNA MUERTE EXQUISITA

Editorial:
CAAM
Materia
Artistas
ISBN:
978-84-92579-51-8
Páginas:
160
Encuadernación:
Rústica
$829.50 MXN
IVA incluido
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Esta muestra, aunque en su propio título ostente la indicación museográfica de un corte retrospectivo, no está estructurada ni pensada precisamente como "una retrospectiva al uso", léase "una muestra que traza un hilo conductor cronológico, como evolución historiográfica en torno a la obra de un artista"; no, esta exhibición no es un sendero circular, cíclico historiable en segmentos temporales; esta muestra no está articulada a partir de esta idea quizás ya un poco en desuso, nunca mejor dicho, de las visiones museográficas del siglo XXI. Pues es más bien una coalición de enfrentamientos frontales de maneras de cómo Ray Smith, este artista tejano-mexicano, residente en NYC, entiende y asume la obra sobre papel, como especificidad. Teniendo como punto de partida, o foco de atención, cerca de una decena de muestras personales que el artista ha ejecutado en los últimos cinco o diez años en las cuales el papel es el soporte protagonista. Por ello, hemos tomado como pauta museográfica el método surrealista que Ray Smith homenajea con su proyecto de Cadáveres Exquisitos, realizado en papel, en madera, en tela y en esculturas de cerámica, resinas y bronce. El concepto desde el que hemos trabajado museográficamente es la "réplica del juego surrealista" en el que se falseaba la noción de doblez para duplicar la personalidad de quienes construyen una poética, pues desde esta misma lógica que argumenta gran parte del trabajo de Smith en los últimos veinte años, la muestra se reparte o distribuye en habitaciones-espacios-mentales, donde el autor se hace -una y otra vez- Otro.
TRAS UNA MUERTE EXQUISITA se articula entonces como un espacio de pliegues, dobleces, bordes, escondrijos o bifurcaciones entre las que un autor se reinventa, frente o desde una manera germinal, absurda, ofensiva, ensoñada, romántica o grotesca, tal cual se enfrenta a las posibilidades casi infinitas de producir historias dibujadas. Ya que Ray Smith entiende el dibujo no como una herramienta de investigación que le aboceta obras futuras, es decir, como lenguaje del pensamiento analítico que busca una idea; para Smith, el dibujo en sí es la idea, dibujar es ya un acto ideológico que genera una velocidad mental que tiene sus propias reglas en diálogo con los soportes donde se aplica. El dibujo en él, es así obra final, no "obra intermedia"; pues Ray halla la grandeza del dibujo con gran facilidad, como quien ejercita una escritura japonesa, o como un ejercicio cartelístico del pasado -como revival-, de un tiempo que ha de regresar. He aquí la obra de uno de los dibujantes más extraordinarios que ha dado la segunda mitad del siglo XX... que en cada muerte simbólica que su obra experimenta, su vida real renace, esta vez re-vitalizado como un boxeador, una bailarina de cabaret, un pirata, una seductora bruja, o un amante insaciable.