En la búsqueda de una nueva sintaxis, ella experimenta la génesis y reconfiguración de una identidad que le permita vivir a pesar de la devastación que deja la ruptura. Las tensiones entre lo humano y lo maquinal, la vida y la muerte, el deseo y la libertad, lo cotidiano y lo onírico atraviesan esta puesta en escena que abreva del teatro performático para darnos un mensaje de esperanza: siempre es posible reconstruirnos a partir de la ruina y de lo que fuimos, incluyendo pedacería de recuerdos, vivencias o memorias inventadas.